El valor del e-commerce en 2014 era de 12.2 billones de dólares.

Decía el dramaturgo clásico Plauto que las buenas mercancías, aún escondidas, siempre encuentran compradores. Con el comercio electrónico es justamente lo que está pasando; a lo largo de las últimas dos décadas el modelo de negocios de venta de mercancías y servicios se ha revolucionado y todo indica que ahora le toca a nuestro país.

De acuerdo con un estudio de la AMIPCI de 2015, el comercio electrónico en México ha crecido en forma explosiva desde 2012. El valor del mercado en 2014 era de 12.2 billones de dólares y creció a un ritmo de 34% a 2014. Interesante también es que tres cuartas partes de los usuarios de internet en México hicieron compras digitales en el primer trimestre de 2015 y del total de usuarios, el 57% hizo compras en tiendas en línea fuera del país.

Bajo ese panorama, en junio de 2015 Amazon hizo su entrada al mercado mexicano. Sin duda una gran noticia para los consumidores, Amazon ha sido un parteaguas e incluso ha llevado a un cambio significativo de paradigmas del consumo. Sin embargo, ha tenido dificultades con la tropicalización en México de su modelo de negocios basado en sus principios de cultura organizacional y la rapidez y efectividad con la que ofrecen sus bienes. Entre sus principios de cultura están la obsesión por la atención al consumidor y la simplificación y desburocratización de sus procesos. Sin embargo, pareciera que en México se han topado precisamente con los principios opuestos por parte de algunas autoridades y sus procesos burocráticos, temas estructurales y hasta problemas con la bancarización.

Varias fuentes de industria comentan que la entrada de este minorista en línea representó una amenaza para los minoristas físicos, quienes en su mayoría no han logrado perfeccionar sus modelos de negocio en internet. Por ello las reticencias de la ANTAD y algunos miembros a permitir la operación de Amazon. Por otra parte, dos de los problemas que han enfrentado son logísticos: el deficiente sistema de correos y envío de paquetes en nuestro país y, en el caso de bienes importados, la lentitud, burocracia y corrupción en las aduanas (por ejemplo, el que escribe pidió un producto que llegó dos meses y medio después).

Otro tema importante es los medios de pago en cualquier otra tienda de comercio electrónico. De acuerdo con JP Morgan Chase, únicamente alrededor del 27% de los mexicanos tiene una cuenta bancaria, lo que limita seriamente el pago inmediato. Por ello, Amazon ha tenido que recurrir a medios más lentos y problemáticos como las tarjetas de regalo, depósitos en tiendas de conveniencia y hasta promociones agresivas de venta.

Finalmente, y quizás el obstáculo estructural más importante, es que apenas el 59% de la población en México (AMIPCI) tiene acceso a internet. Si bien los números crecen día con día, especialmente en el segmento de telefonía móvil, la adopción ha sido lenta, por lo que serán varios años hasta que se tengan niveles importantes de penetración.

No obstante, todo indica que la entrada de Amazon y otras cadenas en línea alentará la compra de buenas mercancías, por más obstáculos que se les pongan.

Contribuyó con análisis Matt Alonso –Sabadell Bank Miami¬—.


Language:   /