Netflix genera alrededor de un tercio del tráfico de internet en EU en horas pico con sus más de 65 millones de usuarios a nivel mundial. Comcast es la mayor empresa de televisión e internet por cable en EU, que en el 2014 hizo una oferta para comprar la segunda mayor empresa de este ramo, Time Warner Cable, pero no fue exitosa. La fusión hubiese creado un conglomerado de más de 33 millones de suscriptores, incluyendo servicios de televisión por cable, telecomunicaciones y generación de contenidos.

Al igual que en México, el mercado de televisión restringida en Estados Unidos está altamente concentrada en pocas empresas, lo que genera distorsiones para los consumidores y otras compañías. Entre ellos, la discriminación y bloqueo de contenidos de terceros como Netflix. Ahí la clave de la llamada neutralidad de redes: una medida regulatoria para evitar que los dueños de las redes bloqueen contenidos de terceros en aras de dar prioridad a sus propios contenidos.

Esto es importante por la enorme cantidad de datos que se consumen por servicios como Netflix, YouTube y otros servicios. Por ello las compañías de telecomunicaciones de Estados Unidos están ahora empujando ante sus autoridades regulatorias la creación de tarifas diferenciadas para los proveedores de estos servicios e incluso para los consumidores finales. Las compañías de televisión restringida y de telecomunicaciones estarían así en posibilidad de cobrar una cuota adicional a sus usuarios para bajar contenidos, ver videos o escuchar audios de servicios populares como Pandora o, traducido a México, servicios de streaming como Netflix, Claro de Telmex o Blim de Televisa. A su vez, estas compañías tendrían que pagar a los operadores de servicios de telecomunicaciones y dueños de la infraestructura por donde pasan esos datos.

Por ello, en un primer paso de la deconstrucción del precepto de la neutralidad de redes –al menos en EU–, Netflix anunció el año pasado un acuerdo de interconexión con Comcast para garantizar la calidad y velocidad de los contenidos que la primera transmite por la red de Comcast a sus suscriptores. El acuerdo, denominado peering, garantiza que los contenidos de Netflix no sean discriminados y se les dé prioridad para llegar a sus suscriptores a una buena velocidad.

Con la llegada de Trump a la Presidencia y una nueva FCC –órgano regulador de EU– seguramente veremos una mayor destrucción de este precepto. Todo indica que el nuevo Presidente de la FCC será un rábido antineutralidad de redes.

La realidad en esta industria cambia sus paradigmas día a día como lo demuestran el acuerdo de Comcast y Netflix. Esto es un riesgo en México por la alta concentración del mercado y las peleas de los gigantes. Por ello, podríamos incluso llegar al absurdo de que Telmex no permitiera a Televisa transmitir sus contenidos de streaming por su red e Izzi bloqueara para sus usuarios de internet la señal de Claro de Telmex. Sin un marco regulatorio fuerte y determinaciones contundentes del regulador para evitar estas distorsiones esto puede ser realidad en el futuro cercano.


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