No respeta colores, partidos, edad, orientación ideológica o política. Se incurre sin respeto o planeación (salvo algunos casos). Genera una sensación de bonanza sin considerar la cruda del día siguiente. Es una adicción en la que pueden caer pobres o ricos, pequeños o grandes. La recuperación de ésta tarda años, sino es que décadas y afecta no sólo a los que la adquieren sino a todos los que están relacionados con ella. Destruye el futuro de generaciones.

La enfermedad puede ser pública o privada, pero es aún más dañina cuando se trata de la primera variante. La enfermedad que aqueja ahora a tantas regiones de nuestro país no es el dengue o el cólera, sino la deuda pública.

Con la bursatilización de las deudas, la facilidad en contratarlas, los buitres que rondan alrededor de ella, las reglas opacas y hasta la corrupción endémica, diversos municipios y estados han caído en las más absurdas e irresponsables deudas. Los procedimientos y los efectos esperados son varios, pero generalmente es a través de la politización del manejo de recursos públicos con el aval Congreso local para finalmente invertir en campañas, proyectos de capital o hasta proyectos personales de los gobernadores o presidentes municipales.

La deuda subnacional, aquellos créditos –directos o indirectos– contratados por gobiernos estatales y municipales, están causando un problema mayúsculo en las finanzas públicas.

De acuerdo con el propio portal de la Secretaría de Hacienda, la deuda subnacional registrada al 30 de junio de 2016, asciende a 475 mil mdp. Esta cifra incluye únicamente, como su nombre lo dice, la deuda registrada ante la SHCP a raíz de que afecta las participaciones federales que éstos reciben cada año. No incluye esquemas de participación público-privadas, la bursatilización de deuda o hasta deuda con entidades no bancarias. De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, al primer trimestre de 2011, esta deuda no registrada ascendía casi a 49 mil mdp.

Ante la federalización y apertura democrática de los gobiernos estatales y municipales durante la década de los noventa, sumado a la irresponsabilidad, la sensación de que el futuro es lejano (present bias) y la urgencia de generar proyectos, los gobiernos estatales y municipales fabricaron bolas de nieve imparables.

En este contexto se aprobó la Ley de Disciplina Financiera que, entre otras cosas, establece límites de deuda y su servicio y un registro único de deuda subnacional. Estados como Coahuila marcaron una pauta negativa y otros como la CDMX, Veracruz, Nuevo León y otros no se han quedado atrás y han multiplicado sus deudas. En muchos casos se generó infraestructura, proyectos y hasta riquezas particulares, pero socializando las deudas para futuros gobiernos. Las causas: la poca capacidad recaudatoria determinada en el marco jurídico, la irresponsabilidad y hasta el lucro particular.

En otra frecuencia …

Felicidades a Javier Juárez, nuevo Comisionado del IFT, el lunes ratificado por el Senado, y al nuevo canal Imagen Televisón. Ambas excelentes noticias para la competencia en telecomunicaciones y radiodifusión.


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