En EU, el sector financiero está altamente regulado por normas no sólo federales, sino también estatales. Así, mientras que en Nueva York las normas son más amigables para los bancos, en otros Estados la burocracia vuelve al cumplimiento de las normas más difícil. A nivel federal, todo ello se acentuó por la crisis financiera de 2007-08, en la que los bancos tradicionales se vieron obligados a fusionarse con otros, se aprobó la Ley Dodd-Frank (que reguló en exceso a los bancos e instituciones financieras) y el término del “riesgo sistémico” del sistema bancario se volvió algo de todos los días. Existen, a nivel federal, al menos diez instituciones reguladoras de bancos (como la SEC) que velan por diversos aspectos del sistema, mientras que cada Estado tiene sus propias instituciones regulatorias.

En México, la regulación bancaria es implementada por el Banco de México, como garante de la política monetaria y, por otra parte, por la Secretaría de Hacienda, como instrumentador de la política fiscal, y por agencias regulatorias dependientes de ella como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), supervisora de los bancos. En todos los casos, la regulación y supervisión del sistema se hace a nivel federal. Si bien en México el sistema es menos complejo, es también cierto que su tamaño es infinitamente menor al sistema financiero de Estados Unidos.

Bajo este contexto, se pinta un panorama complejo para insertar nuevas tecnologías y servicios en el sistema bancario tanto de EU como de México. Lo anterior se hace aún más evidente por las recientes noticias en ambos países sobre las llamadas Fintech (financial technology), servicios financieros que utilizan el internet, apps y tecnología para ofrecer servicios innovadores. Así, servicios como Venmo, PayPal, Apple Pay, Google Pay y otros medios de pago vienen a la mente, pero representan a los más grandes jugadores en EU. Existen una infinidad de servicios adicionales que ofrecen servicios desde préstamos hasta el envío de remesas. Los bancos tradicionales también están impulsando iniciativas interesantes para incorporar principalmente al mercado de millennials.

En México, es ya conocido el esfuerzo que están llevando a cabo la SHCP, bajo la conducción de la subsecretaria Vanessa Rubio, para presentar una iniciativa ante el Congreso. Ha circulado ya una versión preliminar de la iniciativa y es probable que los bancos, en lo individual como a través de la Asociación de Bancos de México, hayan ejercido influencia en el proceso.

Lo cierto es que también algunos bancos están respondiendo activamente a la demanda por servicios bancarios útiles. Por ejemplo, Bank of America y BBVA anunciaron que los datos de los usuarios, con su debida autorización, podrán ser usados por desarrolladores para big data en el análisis de nuevos servicios.

La gran pregunta es si la legislación fomentará el uso de nuevas tecnologías y hasta monedas virtuales como bitcoin. Otra gran pregunta será cómo mitigar el riesgo, uno de los temas fundamentales para cualquier sistema financiero. ¿Quién respaldará las transacciones bancarias y los préstamos? ¿Qué pasará con las Fintech?


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