La fórmula a la que aspira cualquier diseñador industrial y empresa de tecnología de bienes de consumo es la de Apple. Con productos innovadores, el factor cool, la simplicidad en su uso y procesos industriales eficientes (entre otros factores), esta empresa ha crecido exponencialmente de la mano de su principal producto de consumo: el iPhone. Tal ha sido su éxito que, con un golpe de suerte, su principal competidor —Samsung— sufrió un importante revés por la batería de su Galaxy Note 7. Eso hizo crecer significativamente el mercado del iPhone.

Ayer, en un evento que repitió la fórmula que le ha funcionado en varias ocasiones, Apple anunció el lanzamiento de una nueva modalidad del iPhone 7; un iPhone rojo para apoyar la lucha contra el Sida y posicionarse aún más en el mercado de los smartphones. Adicional a ello, lanzó nuevas versiones de sus iPads, dispositivos cuyas ventas han estado disminuyendo en la medida en que el mercado de smartphones crece.

Sin embargo, ¿qué cambió en estos dispositivos? ¿estos eventos son comparables con la primera vez que Steve Jobs anunció el lanzamiento del primer iPhone o la primera iPad? A estas alturas, ante la madurez del mercado de smartphones en países desarrollados, los smartphones como el Samsung Galaxy y el iPhone se limitan a cambios estéticos o mejoras marginales en sus sistemas. En gran medida, los fabricantes apuestan a la gradual obsolescencia programada de aparatos más viejos de dos años. Las modificaciones a estos dispositivos son pequeñas y no son por sí mismos eventos innovadores.

Este principio dicta que las compañías toman decisiones de producir de forma que los consumidores tengan que sustituir sus productos dado que se vuelven obsoletos o se descomponen dentro de un determinado periodo de tiempo. El principal objetivo de este tipo de manufactura es que los consumidores tienen que comprar productos en múltiples ocasiones, lo que estimula la demanda. El concepto no es nuevo; Brooks Stevens, un diseñador industrial de los 50, utilizó, por primera vez, esta idea en automóviles nuevos. Mientras que antes los conductores sustituían sus automóviles con poca frecuencia, General Motors —bajo el mando de Alfred Sloan— inició la producción anual de automóviles con pequeños cambios. Lo mismo han hecho Apple y otras compañías de productos y servicios de consumo como Samsung, Microsoft, Telcel, ATT y otros. En la medida en que sacan nuevos productos al mercado de mayor velocidad, mejor estética y más accesorios, generan más demanda y sustitución de los productos. En esta ocasión, Apple introdujo al mercado iPads con mejor estética, procesadores y pantallas, no obstante que sus modelos más viejos siguen sirviendo bien. Telcel, Telefónica y ATT introducen cada poco tiempo smartphones nuevos y planes tarifarios para atraer a los usuarios a cambiarse de plan y generar más ingresos por usuario.


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