En México y en Estados Unidos dos empresas están bajo la lupa de los reguladores por el cambio emprendido en su manera de hacer negocios.

Dicen los economistas que cada cierto tiempo las industrias tradicionales sufren terremotos que reconfiguran el panorama competitivo o crean nuevas industrias de las cenizas de otras. Es así como han surgido empresas tecnológicas principalmente en EU; sobre la base de un cambio tectónico en la manera y tecnología con la que se hacen negocios. Adicional a ello, están los cambios que la regulación trae con la nueva tecnología.

Pues justamente esta semana se dieron dos de esos terremotos. Por una parte, el lunes el Instituto Federal de Telecomunicaciones dictaminó que Televisa en efecto tiene poder sustancial de mercado en los servicios de televisión de paga. Por otra, en EU, Google anunció que su plataforma de video YouTube contará con un servicio de paga mediante el cual se podrán ver las principales cadenas de televisión (ABC, CBS, NBC y Fox), consolidando así a un nuevo entrante en los servicios de “cord cutting”.

En el primer caso, el Pleno del IFT votó con base en la resolución del Tribunal Federal especializado en telecomunicaciones que ordenó la reposición del procedimiento de investigación y votación sobre la dominancia de Televisa en los servicios de televisión de paga. En 2015 el propio Pleno del IFT había votado en contra del proyecto de la autoridad investigadora con base en el cual se determinaba a Televisa como dominante. Dos comisionadas votaron a favor de ese proyecto (declararlo dominante) en aquella ocasión. En esta ocasión, un solo comisionado votó en contra de declarar a Televisa dominante (seguramente Adolfo Cuevas). Interesante es que la demanda de amparo sobre la cual se basó la reversa en la decisión original del IFT la presentó la principal competidora de Televisa en televisión, TV Azteca, llevando a cabo un litigio estratégico para modificar el esquema del mercado.

Las cifras parecieran confirmar la suposición de la dominancia: de acuerdo con los reportes trimestrales y anuales de Televisa, ésta cuenta con casi 60% del mercado, incluyendo servicios sustitutos como Izzi (cable) y Sky (servicio satelital). En total cuenta con 12 millones de suscriptores y Televisa Telecom representa 54.2% de los ingresos del grupo, sosteniendo así la caída en televisión abierta. Por su parte, la entrada de YouTube a los servicios de televisión de paga mediante un modelo de suscripción representa en EU una adición al panorama ya de por sí complicado en televisión. En una estrategia orientada a que es mejor unirse a tu enemigo que luchar contra él, las grandes cadenas de televisión abierta han negociado con Google, Amazon, Dish y AT&T vender sus contenidos para diversificar sus plataformas. Lo interesante será saber si en otros mercados como México, YouTube estará pensando en un modelo similar en el futuro. México es el tercer mayor mercado para YouTube en América Latina y representa un tráfico de cuatro mil millones de videos vistos al mes. Por su simple tamaño, la entrada a ofrecer estos servicios podría tener un efecto disruptor hasta para Netflix. El diferenciador como siempre serían los contenidos propios. Así, los terremotos irrumpen en una industria que no para, ya sea por regulación o tecnología.


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